El vino y Gran Feudo

¿Cómo influye la madera de la barrica en el sabor del vino?

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Las personas llevan consumiendo vino desde hace miles de años, pero, ¿se usaron siempre las barricas de vino para almacenarlo y fermentarlo? Todos tenemos en mente la imagen de un ánfora de barro llena de vino, y es que ésta era la manera en que los fenicios, en el año 1000 a.C. lo transportaban.Ánfora vino

No fue hasta el año 500 a.C. cuando el pueblo celta perfeccionó su técnica en el trabajo de la madera y consiguió diseñar las primeras barricas donde guardar líquidos. Tras la conquista del Imperio Romano, éstos decidieron adoptar este método de almacenaje del vino que seguimos usando hasta nuestros días.

El uso de la madera ayudó a que las propiedades del vino mejorasen, ya que ésta aporta aromas y sabores diferentes, permite que el vino se oxigene lentamente y proporciona un ambiente favorable para que se produzcan ciertas reacciones metabólicas que ayudan a mejorar sus propiedades.

Sin embargo, el tipo de madera empleado no ha sido siempre el mismo. No cabe duda de que el roble es hoy en día el material utilizado por excelencia, debido a las condiciones óptimas que ofrece, pero antes de llegar a esta conclusión se utilizaron otros tipos de maderas.

Además del roble, hoy en día se siguen empleando otros tipos de madera que igualmente ofrecen buenos resultados en cuanto al sabor que aportan al producto final, y también diferentes variantes de madera de roble, que impregnan al vino sabores y aromas completamente distintos.

Acacia
En este caso, encontramos dos tipos de barricas. Por una parte, está la barrica sin tostar, que generalmente se utiliza en la elaboración de vinos blancos. Esta variedad de madera aporta aromas florales, toques especiados y resalta la frescura del vino. Por otro lado, también se emplea la barrica con tostado medio, que se utiliza tanto para vinos blancos como para vinos tintos. Además de las notas florales típicas de la acacia, añade toques frutales y matices tostados.

Madera cerezoCerezo
Al igual que ocurre con la madera de acacia, existen dos tipos de barricas de cerezo. En primer lugar, se utiliza la barrica sin tostar, generalmente empleada para vinos blancos y tintos. Estas barricas aportan aromas a frutos rojos, predominando en los vinos tintos los toques de cereza y ciruela. Por otra parte, al igual que sucedía con las barricas de acacia, existe la versión de tostado medio, empleada para los mismos vinos, pero aportando en este caso unos aromas frutales mucho más intensos y tonalidades tostadas que lo hacen característico.

Pino
Este tipo de madera se emplea en mucha menor medida, localizándose casi por completo en las Islas Canarias. Fundamentalmente se utiliza para la fermentación de vinos tintos, que adquieren un gusto resinoso debido al pino. Estos vinos se conocen con el nombre de “vinos al tea”.

Castaño
La madera del castaño se utiliza exclusivamente para el almacenaje y transporte del vino, ya que no aporta ningún tipo de cualidad.

Roble europeo
Este tipo de madera es sin ninguna duda la más utilizada en la producción de vinos del mundo, en concreto el roble francés. La principal característica del roble es que respeta más el sabor del vino que otras. En el caso del roble europeo, además, al tener un poro más estrecho, aporta una mayor suavidad y delicadeza a la textura del vino, ya que su influencia en los aromas del vino disminuye.Barricas roble

Roble americano
En el caso del roble americano, su composición hace que aporte unos aromas más obvios a madera, destacando las vainillas, que recuerdan a especias dulces.
Tanto en el caso del roble europeo como en el del americano, el sabor del vino también podrá variar en función del grado de tostado de la barrica (cuanto más tostado, más intensos serán los aromas) y de la edad del roble (cuanto mayor sea, menos recordará a madera).

En cuanto al roble, hay que destacar que se trata de la madera más cara, siendo las barricas fabricadas con este material las más costosas, lo cual incide de manera directa sobre el precio final de la botella de vino.

De lo que no cabe duda, es de que esta variedad de maderas permite que haya múltiples tipos de vinos diferentes con sabores y aromas característicos e inconfundibles que nos hacen disfrutar con cada sorbo que damos.

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