El vino y Gran Feudo

La copa perfecta para cada vino

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Cada tipo de vino debe disfrutarse en una copa concreta para poder apreciarlo aún más. La copa puede llegar a cambiar e incluso mejorar el sabor del vino. Sí, aunque se trate del mismo vino, la copa en la que lo sirvas hará que aprecies sabores distintos, con lo cual, no es un aspecto que se pueda tomar a la ligera.

Origen de la copa de vino

Es difícil precisar la fecha de la aparición de la copa de vino. Algunas informaciones apuntan hacia ejemplares reconocibles de la época griega y otros retrasan esto hasta la época cristiana o incluso el siglo XVI, por eso, es difícil datar con exactitud una fecha.

Existen muchos tipos de copas, procedamos a comprobar cuál es la adecuada para cada vino.

copa perfecta para cada vino

Características generales para todas las copas

Una consideración importante y común a todas las copas es que estas deben ser de vidrio fino o de cristal, sin ningún tipo de adorno. Su transparencia es imprescindible para poder apreciar el color del vino en su plenitud y su limpidez, especialmente a la hora de realizar una cata.

El tallo de la copa variará su tamaño según el vino, pero debe ser lo suficientemente largo para que nos permita tomarla por él, ya que si no lo hacemos podríamos ensuciarla, calentar el vino o traspasarle aromas.

La copa no es solo un recipiente en el cual se sirve el vino, y el modo en el que este se expresará dependerá muchísimo de dónde lo sirvamos. En nuestra lengua tenemos cuatro zonas en las que se distinguen los diferentes gustos. Es por ello que algunas copas están hechas de forma que, al beber según qué tipo de vino en ellas, lo distribuyan mejor por una zona que por otra, para apreciar perfectamente sus características.

copas para cada vino

 

Los vinos tintos en copas amplias

Adentrándonos ya en las características concretas de la copa, podemos determinar que, frente a la forma, el tamaño no es tan importante, aunque cuanto mayor sea el mismo es probable que los aromas se intensifiquen.

Si vas a beber un vino tinto deberás hacer varias diferenciaciones. Los grandes vinos tintos deben servirse en copas amplias, lo que facilitará su oxigenación, pero evitará la dispersión de los aromas. El vino tinto bien estructurado y con una elevada graduación alcohólica también necesita una copa amplia para apreciar bien su armonía de sensaciones. También amplias, pero más redondeadas, serán las copas ideales en las que disfrutar de un vino tinto de envejecimiento mediano.

Copas más pequeñas para el vino blanco

El tamaño de la copa de vino blanco suele ser menor que la del vino tinto por varias razones. Una de ellas es la temperatura de servicio, ya que los blancos se sirven a una temperatura inferior a la de los tintos y lo que se pretende es que esta se disipe lo menos posible. Lo mismo sucede con los vinos rosados, así que para este tipo de vino se pueden usar las mismas copas que para los blancos.

copa tulipa vino blanco

Otro motivo es que, al ser la abertura de la copa más estrecha, cuando bebemos de ella tendemos a inclinar la cabeza levemente hacia atrás, lo que hace que el vino se dirija a la parte de la lengua donde se identifica en mayor medida la acidez, una de las características principales de este tipo de vino.

La copa en forma de tulipa, abombada por el centro y más estrecha en la boca, es ideal para los vinos blancos ligeros de cuerpo, ya que propicia su frescura. También es perfecta para los más aromáticos, ya que libera al instante los aromas de su interior.

Por último, en el caso de los blancos más estructurados y de mayor calidad, es preferible disfrutarlos en una copa algo más grande y con una mayor abertura, ya que para apreciar mejor las sensaciones que regala este vino es aconsejable una superficie mayor.

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