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¿Por qué cambia el color del vino a medida que pasan los años?

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Aunque a veces lo intentemos evitar, los años pasan por todos nosotros. El vino, que es un “producto vivo”, también cambia a lo largo del tiempo, variando con éste su sabor y su tonalidad. En el caso del color, la edad de guarda cada vino es uno de los factores clave para que se produzca este cambio.
Esto quiere decir que, aunque es la variedad de uva la que da el color al vino, su paso por la barrica y después por la botella pueden hacer que su tonalidad cambie. Por norma general, los vinos tintos con el paso del tiempo tienden a aclararse, mientras que los vinos blancos tienden a oscurecer su color. Descubre cómo cambia el color del vino a medida que va envejeciendo:

#Vinos tintos

En el caso de los vinos tintos, aquellos que sean más jóvenes tienen un tono azulado amoratado, los crianzas alcanzan una tonalidad más granate, y los reserva y gran reserva adquieren un color que recuerda más al marrón y al teja.Clasificacion vinos tintos

#Vinos blancos

Con respecto a los vinos blancos, los que son más jóvenes tienen un color amarillo pajizo que en algunas ocasiones tiende al verdoso. A medida que pasan los años, su tono se oscurece, llegando a alcanzar una tonalidad dorada anaranjada aquellos vinos de mayor añada.

#Vinos rosados

Por último, en el caso de los rosados, cuanto más joven sea el vino su tonalidad será fresa pálido. A medida que pase el tiempo, su color irá variando a tonos fresa intenso, fresa asalmonado y anaranjado, siendo de color piel de cebolla los que tengan más años.Clasificacion vinos blancos

#De qué depende el color de un vino

El color del vino, además de por el tipo de uva, se debe fundamentalmente a la composición en antocianos, al pH y a los fenómenos de copigmentación. Éstos, van variando a medida que pasa el tiempo, haciendo que la tonalidad del vino se modifique. Además, también es determinante el proceso de oxigenación que recibe el vino a través del tapón, que origina nuevos pigmentos con el paso de los años.

Dado que el vino es un “producto vivo”, es precisamente el proceso de oxigenación y su mala conservación lo que puede hacer que tanto su color como su sabor se vean afectados negativamente si transcurre demasiado tiempo desde que el vino se embotella.

Para poder apreciar la tonalidad del vino, podemos ayudarnos de los diferentes colores que tiene una copa, que se dividen en capa, nivel estándar de color y ribete.
En el caso de la capa, su color depende de la variedad de uva que se haya utilizado en la elaboración del vino.

El nivel estándar de color se aprecia en el centro de la copa, y lo determinan lo antocianos que se encuentran en la piel de la uva, razón por la que el vino tinto se elabora junto con la piel y las pepitas antes, durante y después de la fermentación alcohólica.

Por último, se encuentra el ribete, que es la parte más exterior del vino y en la que más fácil resulta distinguir las diferentes tonalidades que pueda tener el vino en función de su edad.

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