Nuevos Horizontes

Robots que cultivan 10 millones de lechugas al año

Compartidos

Robots que cultivan lechugas

Poseer un clima estable y soleado en el futuro no será suficiente para que una región sea un proveedor exclusivo frutas y hortalizas de otras regiones o países; disponer de mano de obra barata, tampoco.

Las nuevas tecnologías están invadiendo el campo hortofrutícola de una forma disruptiva: los cultivos se realizarán en el interior de edificios, las plantaciones serán en vertical y el proceso de cultivo y recolección estará completamente automatizado.
Y esto que parece una imagen de ciencia ficción ya es una realidad que en países súper poblados y que tienen problemas de clima y superficie como Japón, donde la compañía de huertos en interior “Spread” acaba de anunciar que en 2017 creará una planta robotizada que será capaz de producir 10 millones de lechugas al año, 30.000 al día sin intervención directa del hombre. Un huerto tradicional con la misma superficie podría cosechar 25.000 unidades sólo 3 o 4 veces por temporada.
Los “robots” de esa planta serán capaces de sembrar las lechugas, plantarlas, hacerlas crecer, recolectarlas y embalarlas dejándolas listas para venderlas en el supermercado.

spread2

Lechugas sanas y ecológicas

Según los diseñadores de las instalaciones de Spread, estos huertos mecanizados utilizan menos agua que el cultivo tradicional porque es capaz de reciclar hasta el 98%. El sistema de iluminación a base de leds es ultra eficiente por lo que la factoría puede abastecerse exclusivamente con fuentes de energía renovables.

Por otro lado, al estar ubicados en un recinto cerrado no hay riesgo de sequías, heladas, inundaciones y otros accidentes meteorológicos. Además posee sistemas en el que la humedad, temperatura, nivel de dióxido de carbono y la iluminación están diseñados para optimizar el crecimiento de las plantas. Este aislamiento del exterior evita además que se tengan que utilizar plaguicidas ni herbicidas.
La planta industrial no tiene agricultores ni apenas operarios. Según los responsables de Spread esto reduce considerablemente los costes de producción abaratando el producto final y elimina cualquier riesgo de contaminación por contacto, por lo que el proceso de cultivo es prácticamente aséptico.

Aunque en Gran Feudo nos gusta compartir con vosotros esta mirada a los nuevos horizontes de la horticultura, nos cuesta creer que en un futuro los robots puedan cultivar uvas de las que se extraiga vino con personalidad y espíritu. Precisamente el sol, el aire y los diferentes matices de la tierra son los elementos que dan ese sabor tan variado y característico de nuestras nuevas denominaciones.

Fotos vía Spread

Compartidos