El vino y Gran Feudo

Vino rosado y vino clarete: ¿en qué se diferencian?

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El vino rosado y el clarete muchas veces se confunden entre sí, pero detrás de ellos existen varias diferencias que van más allá de una leve distinción en su color.

En primer lugar, hay que saber que hoy en día la UE ha eliminado el concepto “clarete” de la normativa vigente y si hay que clasificarlo habría que hacerlo bajo la categoría de rosado. Además, estas normas prohíben la antigua práctica en la que se mezclaba el vino blanco y tinto para obtener los claretes.

Es por ello que hoy te vamos a hablar de su elaboración y otras características que harán que veas de manera sencilla por qué los vinos rosados y claretes son, cada uno con sus cualidades, únicos.

Vino clarete

Cuando hablamos de vino clarete nos referimos a un vino joven para cuya elaboración se emplean uvas tintas y blancas. Muestra un color muy suave (rosa claro o asalmonado) y un aroma con matices de flores blancas o melocotón, por ejemplo. Al tomarlo, en comparación al rosado, éste muestra un mayor amargor y cierto punto de acidez.

copas con vino rosado y clarete

 

Durante su elaboración, en un primer momento se realiza la fermentación parcial con los hollejos de la uva tinta. En las siguientes horas se controlará el proceso de coloración hasta que se alcance el tono deseado y, una vez conseguido, se realiza el descube y se continúa fermentando en un segundo depósito eliminando los hollejos.

Vino Rosado

En un primer momento, la distinción más evidente con el vino clarete la encontramos en su color, ya que el vino rosado es más oscuro como resultado de usar en su elaboración uvas tintas o la mezcla de uva tinta y blanca, aunque esta última en una proporción mucho menor.

Existen diferentes tipos de vino rosado si tenemos en cuenta el tipo de crianza y el tiempo que pasa en bodega, pudiendo ser joven, crianza, reserva y gran reserva. He aquí otra diferencia con el clarete, ya que como dijimos antes, el clarete es un vino joven. La elaboración de este vino es otra forma de distinguirlo del clarete, ya que en este caso la fermentación se lleva a cabo sin los hollejos.

copas con vino rosado y velas

Además, existen dos métodos para elaboración de este vino:

En el rosado de sangrado, primero se despalilla la uva tinta y tras su maceración, después de un periodo de entre 10 y 40 horas, se realiza el sangrado. Esto quiere decir que se extrae el mosto y se pasa a un depósito para fermentar sin hollejos. El vino resultante tiene un color más intenso con aroma a fresa y frambuesa.

En el rosado de prensado directo la uva es prensada y esto produce que el mosto tenga un ligero toque de color adquirido por los pigmentos de la piel de la uva. Luego se fermenta el mosto y da lugar a un vino ligero que puede tener aroma a fruta blanca si en su composición se ha usado uva blanca.

Media copa llena de vino rosado

A pesar de estas diferencias, el rosado y el clarete, así como el blanco, son los preferidos de los amantes del vino en ciertas épocas del año, en especial en verano. Esto no es solo porque este tipo de vino se sirve a una temperatura más fresca, sino que hay estudios que demuestran que su color es un importante desencadenante a la hora de elegirlos cuando llega el buen tiempo.

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